Oruña está situado en una zona que se caracteriza por un paisaje de excepcional belleza marcado por el paso del río Pas y su desembocadura en la ría de Mogro. Además es una de las zonas más atractivas de Cantabria desde el punto de vista arqueológico ya que, desde finales del siglo XIX, se han ido descubriendo numerosos yacimientos en las diferentes localidades del municipio.
Parque Natural de las Dunas de Liencres
«La tristeza de las dunas, que el mar y el viento moldean. La tristeza de las dunas»
Así comienza el poema de Gerardo Diego dedicado a las dunas de Liencres, el conjunto de arenas vivas más importante de la costa cantábrica, protegido como parque natural por el Gobierno de Cantabria. Su conservación dio fin a la extracción de arenas que durante años pusieron en peligro este singular paraje, situado junto a la desembocadura del río Pas, cuya ría, antes de morir en el mar, modela un bellísimo meandro.
Los arenales que aquí se depositan dan lugar a dos playas, la de Valdearenas la de las dunas y la de Canallave. Sus arenas están formadas por granos de cuarzo y por restos de conchas de organismos marinos rotos por el oleaje. El viento, que sopla de forma dominante desde el oeste (viento gallego), desplaza estas arenas hacia el interior, formando las dunas. Éstas han sido fijadas, históricamente, con bosques de pino marítimo (Pinus pinaster), a imitación de los grandes pinares de las Landas, en Francia.
El origen de esta acumulación de arenas se explica por la confluencia de dos corrientes: la corriente marina y la corriente generada por el río Pas, con lo cual la velocidad de ambas se ralentiza, produciéndose el depósito de los sedimentos. Por lo tanto, se podría definir a las dunas como depósitos de arenas finas caracterizadas por su movilidad, por lo que en 1949 se realizó la plantación de Pino marítimo (Pino Pinaster) para fijarlas.
Las dunas se pueden dividir en tres estaciones en función de su fisonomía y vegetación: las denominadas primarias, que son montículos muy bajos, las secundarias, que se encuentran detrás de las anteriores y las terciarias estabilizadas por la vegetación espontánea. En el sistema dunar de Liencres parte de las dunas secundarias y terciarias alcanzan una cota superior a los 40 metros sobre el nivel del mar.
Este parque está considerado como el complejo dunar mejor desarrollado del litoral Cántabro, destacando por su valor geomorfológico, observándose excelentes ejemplos de estructuras sedimentarias actuales (ripples, estratificaciones cruzadas, gotas de lluvia...) y también por su valor paisajístico dominado por una gran lengua de arena de 2 Km.
Estela de Zurita
Son muchos los vestigios del pasado que nos muestran la rica historia del valle, pero quizás es la Estela de Zurita (s.II-III a.C.) lo más representativo y espectacular de nuestro pasado.
Es una estela discoidal, objetos que se solían encontrar en el lugar de un enterramiento o donde ocurrió un óbito, su forma circular con un ancho pie en la parte inferior que servía para clavario en la tierra.
Se encontró a 9 Km. en línea recta de Barros y Lombera, se empleó la arenisca lo que lleva a pensar que no sea originaria del Valle. Ya en los siglos XVII y XVIII fue objeto de admiración y despertó gran interés tanto por sus medidas (200 cm. de diámetro x 20 cm. de grosor) como por sus representaciones, fueron F. Calderón y G. De Rueda en el año 1934 quienes la dieron a conocer.
En una de sus caras se aprecia una decoración geométrica realizada con la técnica de la inscultura.Alrededor de una cazoleta central, rodeada de un anillo rehundido vemos cuatro crecientes lunares enfrentados dos a dos y cuyas puntas están rematadas por pequeños circulos, los crecientes lunares están dispuestos en posición de cruz, rodeándolo todo tres círculos concéntricos. Representa tres bandas circulares concéntricas y una especie de cruz formada por cuatro brazos curvos, terminados en discos, símbolo considerado propio de los cántabros. En la otra cara destaca una doble escena figurativa, no geométrica, que además ha sido realizado en bajorrelieve, técnica que sólo aparece en este ejemplo dentro del núcleo de estelas discoidales cántabras. Se trata además de un bajorelieve casi plano que apenas sobre sale del fondo rehundido, sensación que es aument por la fuerte erosión que ha sufrido esta cara. La escena esta inscrita en una circunferencia de 1'10 m. de diámetro. El campo se encuentra dividido en dos escenas separadas por una moldura lisa en forma de línea horizontal.
La parte superior, que ocupa las tres cuartas partes del disco tallado representa a un caballo estante en la parte izquierda con la cola enarcada y mirando hacia la derecha.
Parece que lleva un jinete con los brazos en cruz, pero el deterioro de la escena no permite confirmar esta teoría, todo lo más constatar que se aprecia una protuberancia sobre el caballo. Frente al animal mirando hacia la izquierda, se representan dos guerreros estantes armados con grandes escudos redondos y empuñando largas armas, lanzas. En la escena de la parte inferior hay un guerrero caído sobre sus rodillas y parece apoyar la cabeza sobre una roca.Va armado con un escudo redondo del tipo "caetra". Desde el lado izquierdo se lanza sobre él un ave de gran tamaño, posiblemente un buitre u otro carroñero.
Estas dos composiciones iconográficas de tipo figurativo están rodeadas por los tradicionales círculos concéntricos, en este caso dos, y un tercero más ancho que recorre el borde exterior de la estela. La explicación es que los Cántabros practicaban la cremación con los difuntos, excepto los que morían en el campo de batalla, porque creían que si los dejaban yaciendo allí los buitres abrirían sus entrañas para transportar las almas hasta el cielo.
La simbología de este tipo de testimonio está unida al mundo de la muerte y a la adoración de los astros.
En la actualidad se encuentra en el Museo Regional de Prehistoria y Arqueología de Santander.
El Camino de Santiago
El camino costero resultó, además, ser una protección para los cristianos en las épocas de mayor expansión árabe, pues la cordillera cantábrica actuaba de barrera infranqueable para la conquista de estas tierras. Los verdes valles cántabros y sus bellas y abruptas montañas han sido, por tanto, continuo lugar de paso de miles de peregrinos que preferían realizar el Camino más cercano al mar y que descubrían así la belleza de los parajes que atravesaban.
El mayor apogeo del "Camino de la Costa" se remonta al siglo XI y no decae hasta que en los siglos XII y XIII la Reconquista hace retroceder los dominios islámicos y permite abrir el "Camino Francés", por el norte de la Meseta. Actualmente se han recuperado estas vías del Camino de Santiago por la Costa que discurre paralela al litoral por bellos parajes, repletos de arte e historia. La ruta por Cantabria, que se inicia en la villa marinera de Castro Urdiales y pasa por gran parte de las localidades costeras, como Laredo, Santoña, Santander, Santillana del Mar (donde se une al Camino de la Meseta que discurre por las orillas del río Besaya), Comillas y San Vicente de la Barquera, desde donde se introduce en Asturias.
Este Camino ofrece un sinfín de posibilidades de visita y entretenimiento. Si bien se considera una "ruta alternativa" muy atractiva gracias a su verde y rico recorrido, la proximidad a la costa, la belleza de su típica arquitectura rural y las joyas del arte de sus iglesias, torres y casonas, en la actualidad, y por todos estos motivos, va contando cada vez con mayor número de peregrinos.
Paso por Piélagos
La recuperación del Camino de Santiago por la Costa a su paso por Cantabria ha motivado su división en diferentes etapas, destinadas tanto a la visita como al descanso del peregrino. Tras su paso por Santander el visitante comienza una nueva etapa en la que se aleja un poco de la costa y se adentra en el municipio de Piélagos. Este valle forma parte de la vía principal del camino y posibilita la contemplación de un rico patrimonio cultural y natural.
La ruta del camino de Santiago por Piélagos está señalada con conchas de peregrino en todo su trazado. A su paso por este valle es obligada su visita a las playas de la localidad. La de Valdearenas en Liencres se encuentra dentro del Parque Natural de las Dunas de Liencres y cuenta con más de dos kilómetros de extensión y unos inmensos arenales de una gran riqueza natural. La playa de Canallave es idónea para la práctica del surfing por la altura de sus olas. La playa de Portío es la de menor longitud, 300 metros, pero también de gran belleza.
Además de sus playas los visitantes pueden acercarse a conocer sus cuevas rupestres, como Santián, El Calero I, El Calero II, Covalejos o Mato, entre otras, o sus destacadas construcciones de arquitectura civil como la Torre de Velo o el Palacio del Marqués de la Conquista Real.

